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Por qué los Bugatti tienen una herradura

Una de las señas de identidad de Bugatti es su llamativa parrilla delantera en forma de herradura. Si alguna vez te has preguntado por qué tiene esa forma, ahora nos lo dejan claro desde la propia marca.

Hay muchas teorías sobre el origen de la forma de herradura de las parrillas de los Bugatti, que si es que Ettore era supersticioso y para dar suerte a sus bólidos, que si su pasión a los caballos… ahora es la propia marca quien nos aclara por qué los Bugatti tienen una herradura en el frontal y la razón es sorprendente.

En efecto, Ettore Bugatti era un tremendo apasionado por los caballos y era frecuente verlo montar en su finca e incluso dentro de su fábrica, que estaba adaptada para ello con todas sus puertas de tamaño suficiente como para que pudiese pasar montado a caballo por ellas. Incluso tenía instaladas varias argollas en las paredes para atar en ellas al animal si decidía bajarse de él para atender algún asunto en la fábrica.

Sin embargo, no es la pasión por los caballos ni la superstición la causa de que la forma de la parrilla de sus carros sea una herradura sino su pasión por el arte y las formas perfectas, pero no siempre fue una herradura…

El frontal de los Bugatti: del huevo a la herradura


Las formas más perfectas se dan siempre en la naturaleza: una gota de agua, el perfil del ala de un pájaro, etc. Una de esas formas perfectas es, sin lugar a dudas, la de un huevo, hasta el punto de ser capaz de soportar compresiones máximas sin romperse. Haz la prueba tú mismo: coge un huevo fresco y coloca las dos puntas perfectamente en el centro de la palma de cada mano.

Ojo porque en cuanto se te tuerza un poco se te va a romper, pero si mantienes los centros de los extremos del huevo perfectamente alineados, por más fuerza que hagas entre tus manos serás incapaz de romperlo pese a lo frágil que es su cáscara. El motivo es que su geometría es perfecta y las tensiones se reparten de forma equilibrada entre cada punto de su superficie.

Esa perfección geométrica ha fascinado a muchos diseñadores y artistas y la familia Bugatti era ambas cosas, una familia de artistas y diseñadores. El padre de Ettore diseñaba muebles de lujo y muchas de sus obras más famosas solían recurrir a formas ovaladas, algo que, sin duda, influyó en su hijo.

De este modo, los primeros automóviles Bugatti tenían el radiador del motor en forma de huevo con una pequeña abertura en la parte baja para dejar acceso a la manivela.

Una herradura por motivos prácticos


La forma de herradura permitía una mejor aerodinámica y se adaptaba mejor al eje delantero.

A medida que lo carros iban siendo cada vez más potentes y rápidos fueron surgiendo nuevas necesidades, como una mejor refrigeración y aerodinámica. De este modo, la forma original de huevo se fue transformando y con la llegada del exitoso Bugatti T35 de 1924 el huevo se dio la vuelta y se hizo plano en la parte baja para alinearlo con el eje delantero y mejorar la aerodinámica.

Desde entonces, lo que nació siendo un huevo acabó pareciéndose más a una herradura y mantendría esa forma característica hasta nuestros días. Las dos veces que se ha resucitado la marca, siempre se tuvo claro que ese peculiar frontal tenía que estar presente y así se hizo tanto en el mítico Bugatti EB110, el primer intento de resurrección, como en los Veyron y Chiron que conocemos actualmente.

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