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Cómo pulir los faros del carro: así recuperan su poder de iluminación

Desde hace ya casi dos décadas, los cristales de los faros de los carros han dejado de ser de vidrio. En su lugar se utiliza un material plástico, normalmente policarbonato, que es más ligero, barato y no produce cortes tan graves en caso de atropello. El problema de este material es que se degrada con la radiación solar y también con la erosión que producen los impactos con insectos, gravilla, polvo, los rodillos de los autolavados, etc.

A medida que se degradan, los faros de material plástico pierden transparencia y esto genera dos problemas. El primero y más visible es que afean el aspecto del carro y lo hacen parecer viejo y descuidado. El segundo, y más importante, es que reducen mucho la eficacia del faro y, además de ver peor nosotros, suelen producir deslumbramiento al resto de conductores al generar haces de luz dispersa (haces de luz que salen dirigidos en todas direcciones debido a reflejos y difracciones en el cristal).

Cómo se pulen los faros del carro
Por suerte, el material sintético de estos faros es más fácil de pulir que el cristal, de modo que podemos recuperarlos y dejarlos como nuevos en la mayoría de los casos. Por internet circulan cientos de mitos y trucos para hacerlo: que si con pasta de dientes y bicarbonato, que si con toallitas húmedas de esas de los bebés… mi consejo es que te olvides de todos ellos. Un faro nuevo puede llegar a costar más de 1.000 euros, un pulido profesional no suele pasar de 30 euros y los productos especiales para pulirlos nosotros mismos apenas cuestan 15 euros. ¿De verdad te vas a arriesgar a estropear por completo el faro por ahorrarte 8 o 10 euros?. No merece la pena.

Lo mejor es que paguemos los veinte o treinta euros que cobra un profesional por hacer el trabajo. No es difícil hacerlo, pero es laborioso y, si no sabemos, podemos meter la pata. Si aun así quieres hacerlo tú mismo, es importante que sigas estos consejos.

Lo primero que debemos saber es que no basta con pulir el faro. Si sólo hacemos esto, recuperaremos su aspecto nuevo, pero durará poco. Después de pulir el faro para eliminar esa capa dañada por el tiempo, es necesario aplicar un producto que lo que hace es endurecer la nueva capa de material que sacamos a la superficie tras el pulido. Sólo así el faro durará en buen estado más que sólo unos meses.

En el mercado existen varios productos para el pulimento de los faros. Realmente, el pulimento es lo de menos, prácticamente nos valdrá cualquiera, incluso usando la típica cera o reparadores de arañazos de la carrocería conseguiremos dar lustre a la cubierta del faro. Lo importante es el segundo tratamiento, ahí sí debemos elegir un producto de calidad y específico para eso.

Para pulir el faro se procede del mismo modo que con la pintura de la carrocería. Es importantísimo que no lo hagamos sobre un faro que esté caliente, ya sea porque hemos llevado las luces encendidas o porque ha estado aparcado al sol. Si el material del faro está muy caliente estará reblandecido y al pulirlo vamos a empeorar las cosas.

Del mismo modo que no debe estar demasiado caliente al empezar a pulir, tampoco debemos recalentarlo nosotros por efecto de la fricción. Si usas una pulidora hazlo con la velocidad más lenta posible y, si lo haces a mano, no frotes bruscamente ni demasiado rápido. El calor viene mal para pulir. No es mala idea refrigerar con agua de vez en cuando.

Sigue las instrucciones del kit que hayas comprado para pulir el faro. Los hay muy complicados en los que se debe lijar con lijas cada vez más finas el faro y luego se pule. Otros, son tan sencillos como una toallita húmeda. Estos segundos kits sólo sirven si el faro no está muy deteriorado. Si nuestro carro ya tiene los faros muy mates, tendremos que recurrir a métodos más abrasivos, ya que habrá que retirar más capa de material defectuoso.

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