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Así se vence el miedo a conducir o amaxofobia

El miedo a conducir o amaxofobia, como los expertos llaman a este problema, está presente en más personas de las que creemos. En este artículo te explicamos cómo se supera.

El Comisariado Europeo del Automóvil es seguramente la entidad que más lucha en nuestro país contra la amaxofobia o el miedo a conducir que experimentan multitud de personas. Por medio de sus cursos gratuitos, gente como Francisco Rodríguez, a quien aterraba el hecho de volver a ponerse frente a un volante, retoman la conducción con éxito. En tan sólo dos días logran derrumbar la barrera más grande, la que les hace pensar que no pueden hacerlo, aunque en general necesiten más tiempo para lanzarse a circular compartiendo asfalto con otros conductores. En cualquier caso, si tú eres uno de los que sienten este pavor, no te preocupes, debes saber que se supera.

¿Miedo a conducir? Aquí tienes la solución

Qué es la amaxofobia o miedo a conducir
Tal y como cuenta el psicólogo experto en amaxofobia Ignacio Calvo, más que una fobia o un temor en sí (como les explican en la carrera), se trata de un trastorno de ansiedad que se puede desarrollar por distintas causas. Puede haber florecido por sentir ansiedad mientras se conduce, por haberse sacado el carné con dificultad o con tensión por parte de un entorno cercano, por haber presenciado o sufrido un accidente de gravedad o, simplemente, por tener poca pericia al volante. Es un problema de desregulación emocional y, como tal, suele ser bastante difícil de reconocer en público. Por ello, según Calvo, hay tan poca información al respecto incluso a nivel internacional.

En la Fundación CEA han elaborado el Estudio sobre Ansiedad en la Conducción que aborda al 100% este asunto. De él se sacan datos de 171 personas que han asistido a los cursos para combatir la amaxofobia y sus principales conclusiones son:

El porcentaje de mujeres que padecen ansiedad en la conducción (55%) es algo mayor que el de los hombres (45%).
Las mujeres tienden a manifestar el problema antes (un 65% entre los 40 y 59 años), mientras que los hombres tienden a hacerlo más tarde (casi un 50% con más de 60 años.)
El 21% de los encuestados han dejado de conducir totalmente. De ellos, la mayoría son mujeres.
Como principales causas se consideran haber sufrido un accidente de tráfico hace más de un año (24%), haber sufrido un ataque de pánico al volante (15%), tener miedo a un desmayo (11%) -estas dos, muy relacionadas-, la manera de conducir de los demás (19%) o la poca pericia al volante (18%), entre otras.
El tipo de vía que más ansiedad genera es la autovía (35%), seguida de la conducción urbana (14%) y otras carreteras (14%), generalmente sin arcenes.
En cuanto a circunstancias espacio-temporales, la climatología adversa y la conducción nocturna son los factores más relevantes. También destaca el factor de circulación con mucho tráfico.
Los vehículos más grandes (17%), los alquilados y prestados (17%) y los menos potentes son los que más ansiedad generan.
Para el 27% supone un problema ir acompañados de niños y para un 38%, ir solos.
Cabe destacar que en todos los criterios un 15% de media de las mujeres seleccionaban todas las opciones disponibles, lo que no implica una discriminación concreta de la conducción en determinadas circunstancias, sino un miedo generalizado a conducir.
Cómo se puede superar el miedo a conducir
Según nos cuenta Maribel Muñoz, una de las primeras personas encargadas de atender a los alumnos con amaxofobia que acuden a los cursos de CEA, la parte más importante para destruir la barrera que les impide conducir le corresponde al psicólogo. “Ellos tienen que saber que hay más gente de la que se piensan con su mismo problema, que no están solos. Es entonces cuando dejan de sentirse incomprendidos”, dice.

Una acción tan simple como exponer delante de un grupo (cada curso se compone de 15 personas con amaxofobia) su problemática y explicar por qué dejaron de conducir -algunos, justo después de obtener el carné- les abre las puertas al siguiente paso. Este no es otro que aprender a convivir con el miedo, porque en buena parte de los casos eso no se irá nunca. “Para ello convertimos todo lo negativo en positivo”, asegura Muñoz. ¿Y cómo lo hacen? Principalmente, aumentando su autoestima y su confianza en el circuito.

Enseñarles cómo reaccionar ante situaciones de riesgo o emergencia es muy importante para ellos. A la vez que se saben capaces de conducir, ven también que no sólo conducen, sino que controlan la situación y las reacciones del carro. Alcanzando objetivo tras objetivo y superando miedo tras miedo, la ilusión que se sembró al principio del proceso se acaba cosechando, aunque cueste meses.

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