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Los autobuses escolares estadounidenses se pasan a la electricidad, y ya hay pelea a la vista por el pastel

 

Daimler ha anunciado su primer autobús escolar eléctrico, en un segmento muy de nicho que se caracteriza por tres rasgos: el color amarillo chillón, los niños que gritan dentro y la sensación de que para mover (a) semejantes monstruos es necesario quemar galones y galones de petróleo.

Han pasado los años desde que se anunció aquel SST-e, el que estaba llamado a ser el primer autobús escolar eléctrico, pero la cosa no cuajó. Este pasado verano la Blue Bird Corporation, el fabricante más solicitado de los típicos school buses, anunció su proyecto de electrificación. Y ahora es el fabricante alemán, a través de su filial americana Thomas Built Buses, el que se propone plantar cara a Blue Bird. Saltan chispas en el transporte de menores de Norteamérica.

Blue Bird: más de 20 años detrás de un enchufe

La Blue Bird presentó los primeros resultados de su trabajo en el terreno de la electrificación de autobuses escolares en 1994, con la idea de dotar al estado de California de un transporte escolar de cero emisiones.

No fue, sin embargo, hasta 2016 que Blue Bird asumió la fabricación en serie de una flota eléctrica, gracias a la inyección de 4,4 millones de dólares (3,8 millones de euros) que recibió del Departamento de Energía de los Estados Unidos.

El fabricante de Reno (Nevada), que fabrica autobuses desde 1927 y acumula una cuota de mercado del 54 %, comercializará su primer autobús eléctrico en 2018. Utilizará como base el archiconocido Blue Bird All American RE, un incombustible del asfalto nacido en 1950 que vive su sexta generación desde 2014. Las siglas RE hacen referencia a la posición posterior del motor (Rear Engine), frente a los modelos All American FE (Front Engine, con motor delantero).

La versión eléctrica del All American RE contará con baterías de 100 y 150 kWh de capacidad, que según estimaciones de Blue Bird brindarán a los autobuses escolares eléctricos una autonomía teórica de entre 130 y 160 kilómetros, aproximadamente y dependiendo del estilo de conducción del chófer.

Jouley, la evolución de un clásico norteamericano


Por su parte, Daimler apuesta por una revisión del clásico modelo de motor delantero con el Saf-T-Liner C2 Electric Bus, que apodan Jouley en atención a la unidad de energía del Sistema Internacional.

La Thomas Built Buses, que fabrica autobuses desde 1916 en High Point (Carolina del Norte) y que ha contribuido de forma notable a popularizar la imagen del autobús escolar americano de motor delantero Thomas, pondrá en circulación sus autobuses eléctricos en 2019. En la actualidad, este fabricante acumula el 38,7 % de la cuota de mercado.

Según ha detallado Daimler, el Saf-T-Liner C2 contará con una autonomía de 160 kilómetros, que no obstante podrá ampliarse con un paquete de baterías adicional.

 
¿Son viables los autobuses escolares eléctricos? Todo apunta a que sí. De hecho, hay terreno por recorrer en la electrificación de estos vehículos. Si nos atenemos sólo a datos de autonomía, sabemos que los Catalyst E2 Series ya anunciaban hace algo más de un año un máximo de 563 kilómetros con una sola carga.

Eso era posible gracias a unas impresionantes baterías de 660 kWh de capacidad que se recargan por completo en 5 horas, lo que no parece nada complicado en unos vehículos que, al fin y al cabo, pasan la noche aparcados en una cochera.

De todas formas, ¿quién necesita tanta autonomía, cuando se trata de llevar a los niños al colegio?

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