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La historia del Brush Runabout D24, el carro que nunca estuvo en el Titanic

Y ahora, una de esas historias atemporales que nos gusta contar de vez en cuando. Es la historia del Brush Runabout D24, más conocido como el carro del Titanic; un carro que, sin embargo, nunca llegó a subir a bordo del impresionante barco insumergible de la White Star Line, como es obvio por otra parte, ya que si se hubiera embarcado difícilmente lo tendríamos de una pieza en el siglo XXI. Es uno de los vehículos más antiguos de los que se conservan en funcionamiento.

Llegó a su presentación en Europa con algo de retraso sobre la fecha prevista, ya que el hundimiento del Titanic modificó los planes logísticos del carro. Finalmente, a finales de abril de 1912, se embarcó en la bodega del Olympic, el buque gemelo del malogrado barco, y llegó a buen puerto. Pero ahora vayamos un poco atrás en el tiempo. Viajemos hasta el momento en el que el Brush Runabout D24, el carro del Titanic, nunca llegó a ser el carro del Titanic.


14 de abril de 1912. En Europa y en el Reino Unido, los periodistas que observamos con pasión la floreciente actualidad del Automóvil esperamos ansiosos la presentación en el Viejo Continente del Brush Runabout D24. Tiene que venir en uno de esos impresionantes transatlánticos que ha comprado la White Star Line para cubrir la ruta entre Southampton y la ciudad de Nueva York. En cuanto el Titanic llegue a América, el D24 ocupará su bodega y viajará hasta aquí.

Confiamos en que de ahora en adelante el trasiego de vehículos sea más fluido entre los dos polos del Automovilismo que son Reino Unido y América. De momento, en la bodega del Titanic se encuentran varias decenas de vehículos que son propiedad de los adinerados hombres de fortuna que no han dejado escapar la oportunidad de vivir en primera persona el viaje inaugural del coloso flotante. De esos vehículos, ha trascendido sólo la noticia de un lujoso Renault AX, que pertenece a William Carter.

Innovación tecnológica

Alanson Partridge Brush
El Brush Runabout D24 es un biplaza de sólo 368 kg que se comenzó a fabricar hace ya tres años. Es la obra de Alanson Partridge Brush y su hermano William. El mayor de los Brush trabajó desde 1899 para la Leland and Faulconer, proveedora de motores de la gran Oldsmobile, y allí estuvo en el equipo que dio vida al magnífico Cadillac Model A. En 1907, fundó en su Detroit natal la compañía que lleva su nombre y que dos años más tarde daría luz verde al D24. Desde 1910, el mismo Brush forma parte del consorcio United States Motor Company, que aglutina a los más preclaros fabricantes de vehículos automóviles de América.

El motor monocilíndrico del Brush Runabout D24 desarrolla 10 CV, se asocia a una caja de cambios de ocho relaciones y con ése propulsor el D24 alcanza 32 km/h, de manera que está en consonancia con leyes como las Locomotive Acts, que como sabemos regulan la seguridad que ofrecen los modernos automóviles. Es sabido que las primeras de estas leyes obligaban, ya desde finales del siglo pasado, a acompañar a estos novedosos vehículos de una persona a pie que avisa a los transeúntes con una bandera roja sobre el inminente paso del vehículo motorizado, por su seguridad.

Lo cierto es que 32 km/h es una velocidad algo elevada, al menos para la limitación de 23 km/h que hasta hace poco regía en nuestras carreteras, pero una vez superadas esas limitaciones del pasado y adoptados los nuevos límites, el D24 está preparado para el futuro, con elementos que hacen que desde el puesto de mando el piloto pueda manejar su automóvil sin problemas de seguridad.

Incorpora un innovador sistema de suspensión por muelles helicoidales, renunciando de esta forma a las tradicionales ballestas y logrando una comodidad insólita en un vehículo motorizado. También monta un variador por fricción a modo de embrague, y transmisión por cadena al tren trasero. Eso sí, el conductor habituado a otros automóviles tendrá que acostumbrarse a que la manivela de arranque se accione al revés de lo normal: en sentido contrario a las agujas del reloj. Deberán ser cuidadosos aquellos conductores que sean poco experimentados o acaso algo patosos, que ya sabemos que se pueden romper un brazo o incluso una pierna con el retroceso de la palanca.

Brush Runabout D24, un automóvil para pioneros


Seguramente no será ese el caso del aventurero Francis Birtles, que de forma pionera anda cruzando Australia con uno de estos Brush Runabout D24. Es esta una época de viajes de aventura, como el de Alicia Huyler Ramsey, que ha roto moldes siendo la primera mujer que se atreve a conducir un automóvil en América. No sabemos qué opinará su marido, pero ella parece ser feliz entregándose a la fascinación que producen los vehículos motorizados. Mientras, en Reino Unido seguimos esperando que el Titanic nos traiga uno de estos Brush D24 para verlo de cerca y corroborar nuestras primeras y ya magníficas impresiones.

El precio de esta maravilla de la ingeniería, a su lanzamiento en Estados Unidos hace tres años, fue de 639 dólares, una pequeña fortuna para el sueldo medio de un obrero del campo, que se queda en unos 7,5 dólares a la semana, aunque en la marca denominan a este y a sus compañeros de gama los Everyman’s cars, así que deben de ser carros para todo hombre. Habrá que ver cómo compite en este terreno con el Ford Model T, que partía de 850 dólares en 1908 y año tras año ve caer su precio, sin que por el momento se le divise un horizonte claro a tal depreciación producida sin duda por el trabajo en cadena promovido por el innovador Henry Ford.

La gama completa de los Brush Runabout se compone de tres modelos: D24, D26 y E26, y desde aquí le deseamos una larga vida a este automóvil fabricado en Detroit, en el estado norteamericano de Michigan, donde desde hace años están convergiendo las grandes firmas del Automóvil que no hacen sino presagiar un gran futuro para lo que ya se conoce como la Ciudad del Motor.

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