Tijuiliando.com

General

Así afectan la fatiga, la somnolencia y el sueño a la conducción

Si bien señalar como causa de un accidente de tráfico la fatiga o el sueño es algo complicado (a no ser que los implicados lo reconozcan), compañías de seguros y expertos coinciden en señalar las como dos de las principales causas de accidentes de circulación en España.

 

Factores fisiológicos que afecta a la conducción: diferencias entre fatiga, somnolencia y sueño

En cuanto a aquellos factores fisiológicos que las personas “podemos” controlar y los cuales afectarán directamente a nuestras capacidades de conducción y reacción al volante, las más importantes son la fatiga, la somnolencia y el sueño. Y existen diferencias entre las tres, a pesar de estar relacionadas entre ellas y de ser unas precursoras de otras y a su vez consecuencias de las mismas.

La fatiga

Tal y como dice la definición pura de la palabra, la fatiga es “el cansancio que se experimenta después de un intenso y continuado esfuerzo físico o mental”. En este caso, la conducción implica un continuado esfuerzo mental para mantener la atención al 100%, ya que cualquier mínima distracción puede tener fatales consecuencias. Es uno de los estados fisiológicos más peligrosos y está directa y peligrosamente relacionada con el sueño. En cuanto al cansancio físico, existe una pregunta que mucha gente se hace: ¿provoca más cansancio un carro de cambio manual o uno de cambio automático?.
Como consecuencia de un viaje largo en el cual no realicemos las paradas pertinentes (por mucho que pensemos que no estamos fatigados), las personas tendemos a irnos relajando y dejamos de prestar atención aunque no nos demos cuenta, bajando por tanto la guardia durante nuestra conducción.

Continuos movimientos y cambios de postura, así como parpadeo constante, sensación de pesadez de cabeza, cefaleas, restregarse la cara, estirarse, etc.. son síntomas claros de que estamos sufriendo, o empezando a sufrir la aparición de la fatiga y, por tanto, que debemos parar lo antes posible.

Según el European Transport Safety Council (ETSC) la fatiga al volante causa casi el 20% de los accidentes de los vehículos comerciales de transporte en la Unión Europea. Por suerte, cada vez avanza más la tecnología y marcas como Toyota cuentan ya con algunos dispositivos y sistemas que prevengan o ayuden a disminuir los efectos y consecuencias de la fatiga al volante.

 


La somnolencia

La somnolencia es el “estado intermedio entre el sueño y la vigilia en el que todavía no se ha perdido la conciencia y en el cual se tiene sensación de cansancio, pesadez, sueño, embotamiento de los sentidos y torpeza en los movimientos”. Ésta, viene determinada principalmente por cuatro factores:

El momento del día: las últimas horas de la madrugada (entre las tres y las cinco o seis de la mañana) y las horas “de la comida” (entre las dos y las cinco de la tarde) son los periodos del día en los que suelen aparecer los síntomas más claros de somnolencia. A pesar de la cantidad de horas que hayamos dormido previamente al viaje estas horas corresponden a periodos en los que nuestro cuerpo, por normal general y debido a los ritmos circadianos, suele encontrarse durmiendo.

Estimulación ambiental y nivel de actividad del conductor: los viajes realizados por un camino habitual (monótonos), por carreteras con grandes rectas y sin cambios de velocidades o curvas y aquellos que realizamos solos son los más peligrosos, ya que mantener cierto grado de actividad durante el mismo (hablar con el acompañante, ir cambiando velocidades, carreteras con curvas en las que debemos prestar siempre atención…) ayuda a evitar que nos distraigamos y aparezca la somnolencia. Y no. Ir hablando por teléfono no ayuda para nada (bueno, a la Guardia Civil sí).

“Rendimiento” individual del conductor: hay personas que conducen mejor de día y otras que lo hacen mejor de noche, por lo que debemos procurar realizar los viajes en aquellas horas en las que sepamos o intuyamos que vamos a estar dentro de nuestro pleno rendimiento.

Tiempo que se permanezca despierto de forma continuada: evidentemente, cuanto más tiempo pasemos despiertos de forma continuada, más difícil va a ser evitar quedarnos dormidos.

Además, debemos señalar que para combatir la somnolencia el uso de bebidas con cafeína o energéticas puede llegar a ser contraproducente, ya que al ser temporal su efecto, esto puede llevarnos a un exceso de confianza, recaer pasados un tiempo y, como consecuencia, tener un accidente (por desgracia este punto puedo confirmarlo por experiencia propia)

 


Causas que intervienen en la aparición de la somnolencia durante la conducción

Sin llegar a entrar excesivamente en los detalles de cada una, algunas de las causas más comunes que pueden influir en la aparición de la somnolencia durante la conducción son:

Privación de sueño: es decir, no haber dormido lo suficiente. Las personas adultas suelen necesitar dormir por norma general entre siete y nueve horas, por lo que dormir menos podría significar un aumento de las posibilidad de sufrir somnolencia durante el trayecto (por corto que éste sea.

Además, si esta privación de horas de sueño se da de forma prolongada en el tiempo, puede ocasionar un “adormecimiento crónico”.

Sueño fragmentado: para hablar de sueño fragmentado no necesariamente tenemos que llegar a despertarnos. En ocasiones, ruidos, luces o alguna perturbación externa a nosotros (a veces incluso por estar sometidos a situaciones de estrés) pueden ocasionar que no alcancemos las fases más profundas del sueño, por lo que tendremos un “sueño ligero” aún sin llegar a despertarnos y esto contribuirá al fenómeno del sueño fragmentado.

Cambios en los horarios de sueño: normalmente las personas estamos acostumbradas a dormir durante la noche y realizar nuestras actividades por el día, por lo que realizar un cambio en nuestro patrón de sueño el día antes de efectuar un viaje puede ser contraproducente. Para ello, personalmente recomiendo siempre que sea posible intentar cambiar dicho patrón de sueño al menos dos días antes del viaje (si vamos a viajar de noche, por supuesto), para intentar en la medida de lo posible que nuestro cuerpo se adapte. Al menos es como a mi me gusta viajar y lo que suelo hacer cuando hago desplazamientos nocturnos en vacaciones.

El uso de sustancias con efectos sedantes: a pesar de la infinidad de campañas publicitarias y de paneles informativos, aún a día de hoy existe mucha gente que conduce bajo el efecto de medicamentos que, entre otras reacciones, provocan somnolencia (algunos porque no se leen el prospecto y otros porque les da igual y lo ignoran). Y esto es una gravísima irresponsabilidad que puede provocar muertes en carretera.

Dentro de estos medicamentos, algunos de los más comunes pueden ser los antiistamínicos, medicamentos para la gripe o los antidepresivos. Dentro de las sustancias con efectos sedantes podríamos incluir el consumo de alcohol o ciertas drogas, que provocan unos efectos similares.


Los transtornos del sueño: para enlazar con el apartado del sueño, hablaremos de los trastornos del sueño como una de las causas de la aparición de la somnolencia debido, como podéis imaginar a una alteración en los patrones de sueño que afectará negativamente a nuestro descanso y por tanto a nuestras capacidades de prestar atención a la conducción y de reaccionar.

Insomnio, narcolepsia, hipersomnia, trastornos respiratorios como la apnea del sueño o las parasomnias, son algunos de los trastornos del sueño que pueden afectarnos durante la conducción.

Consecuencias de la somnolencia y su efecto sobre la conducción

Si no hemos sido capaces de anticiparnos y comenzamos a sufrir somnolencia durante nuestro viaje, éstas son algunas de las consecuencias que podemos llegar a sufrir si no le ponemos remedio a tiempo:

Disminución de la concentración y aumento del tiempo de reacción
Toma de decisiones lentas y en ocasiones torpes
Aumento del número de errores en la conducción y las maniobras
Aparición de los microsueños: periodos de apenas unos segundos de duración durante los que la persona se queda ligeramente dormida y permanece ajena a lo que ocurre en el tráfico. Son uno de los efectos más negativos de la somnolencia al volante y se relacionan con numerosos accidentes de extrema gravedad. El mayor problema es que suelen pasar totalmente desapercibidos y no nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde.
Alteración de los sentidos: cuando aparece la somnolencia, nuestros sentidos resultan directamente afectados: las luces se vuelven más molestas para nuestros ojos, podemos llegar a perder parcialmente sensibilidad en manos y pies, no controlamos igual las distancias…

El sueño

Por definición, es “el estado de reposo en que se encuentra la persona o el animal que está durmiendo, o el deseo o necesidad de dormir”. Si hemos llegado a este punto, es muy probable que hayamos sufrido o estemos muy próximos a sufrir un accidente de circulación.

Por desgracia, cuando llegamos a este punto las consecuencias suelen ser ya inevitables y derivan en accidentes de circulación (de mayor o menor gravedad, aunque por norma general suelen ser casi siempre accidentes graves) y, en caso de ocurrir en vías urbanas pueden significar atropellos de peatones o viandantes.

La apnea del sueño

El síndrome de la apnea del sueño es una de las enfermedades de mayor gravedad dentro de los factores que pueden clasificarse dentro del apartado del sueño. Dicho síndrome consiste en que la persona que lo sufre realiza paradas en la respiración durante breves periodos de tiempo durante el ciclo del sueño o bien tiene respiraciones superficiales.

Suele ser un problema crónico, provoca un sueño de muy mala calidad y, por consiguiente, pasamos el resto del día cansados y sin la energía que tendríamos en caso de haber descansado correctamente. Además, la consecuencias provocadas en la conducción por este fenómeno son muy similares a las que producen otras sustancias como el alcohol y el déficit de sueño.

Como datos significativos, comentar que esta enfermedad suele darse muy a menudo en personas obesas (como consecuencia directa del sobrepeso u obesidad) y tienden a sufrirlas más los hombres (un 24% aproximadamente) que las mujeres (un 9% aproximadamente).

La seguridad vial

En España, desde hace algunos años se está impartiendo desde los primeros cursos una asignatura y conocimientos de seguridad vial con el fin de concienciar desde las primeras edades de la importancia que tiene atender a las normas de circulación tanto para conductores como para peatones, ya que así se podrían reducir drásticamente los accidentes y las víctimas que cada año pierden la vida como consecuencia de distracciones o imprudencias.

Comments

Lo mas Popular

To Top