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5 consejos para evitar las temidas averías del filtro de partículas de tu diésel

Actualmente, y más desde la llegada de la normativa de emisiones Euro VI, resulta harto complicado hablar de los filtros de partículas de los diésel sin hacer referencia a todos los elementos que integran los sistemas anticontaminación de un motor diésel. En cualquier caso vamos a centrarnos en un elemento muy concreto, en los filtros de partículas, que son uno de los componentes que más quebraderos de cabeza han dado en los últimos años a los propietarios de un diésel, y que son una de las razones por las cuales hemos llegado a recomendar no comprar un diésel (o como mínimo pensárselo muy bien antes de hacerlo), a aquellos que estuvieran pensando en un carro para la ciudad. ¿Por qué son tan problemáticos los filtros de partículas? ¿Cómo podemos evitar averías?
En pocas palabras, así funciona un filtro de partículas
Imaginad al filtro de partículas como una esponja que absorbe el hollín y partículas sólidas derivadas de la combustión que de otra forma acabarían en la atmósfera de nuestra ciudad, y en última instancia en nuestro sistema respiratorio.
Sin entrar en más detalle que el necesario para entender el resto del artículo, os explicaremos muy brevemente qué es un filtro de partículas. Los filtros de partículas de los diésel son sumamente importantes para los países en los que los diésel son muy comunes, y gracias a ellos nuestras ciudades problemas de contaminación mucho más graves que los que han estado en boca de todos en los últimos meses. Aunque sea una descripción nada rigurosa, incluso infantil, imaginad que un filtro de partículas es una esponja en la que queda atrapado el hollín, y partículas que pueden incluir desde sulfuro, e hidrocarburos, hasta metales pesados y sus compuestos. Si esas partículas no fueran atrapadas por el filtro acabarían en la atmósfera, sobre el asfalto de nuestras calles, arrastradas por el aire, y en última instancia serían respiradas por nuestros pulmones.

Ahora entenderéis por qué es tan importante esa “esponja”, pero también comenzaréis a preguntaros qué sucede si esa esponja está continuamente atrapando partículas. Evidentemente llegará un momento en que se saturará y será necesaria su limpieza. Para más información también podéis leer este artículo con las claves de los filtros de partículas (FAP).

1. Conoce cómo funciona el sistema anticontaminación de tu diésel.

Es algo en lo que insistimos a menudo, no solo porque como fanáticos de los carros nos guste transmitir el interés acerca de los componentes mecánicos de nuestros carros, sino porque a la larga nos puede ahorrar muchos problemas. Cuando adquirimos un carro rara vez el vendedor o la marca nos recuerdan cómo funcionan los sistemas anticontaminación, salvo que preguntemos, o indaguemos en el manual.

Es importante ese conocimiento para evitar algunos sustos, como el hecho de que hayamos adquirido un diésel con AdBlue (algo cada vez más habitual) y el depósito se haya agotado antes de llegar a la siguiente revisión periódica. Incluso en un carro sin AdBlue hemos de ser conscientes de que es importante tener ciertos hábitos, o ciertos cuidados, para evitar diferentes averías, como las que afectan a los filtros de partículas en cuestión.

2. Deja que tu filtro se regenere automáticamente.
Los diésel modernos incorporan diferentes técnicas que están destinadas a la regeneración del filtro de partículas, a limpiar la “suciedad” acumulada en esa “esponja”.
Ese conocimiento del funcionamiento de nuestro carro puede llevarnos al conocimiento de la técnica de regeneración automática del filtro de partículas, y la respuesta a la pregunta que os hacíamos al principio, acerca de cómo se limpia esa “esponja”. Pensad que el filtro de partículas ha ido acumulando hollín y otras partículas sólidas, y que evidentemente en un momento preciso se habrá saturado.

Nuestros carros son capaces de identificar esa situación, y en un momento dado activan un sistema de regeneración que se encarga de limpiar el filtro. ¿Y cómo lo hace? La técnica consiste en aumentar la temperatura de los gases de escape en la zona que retiene el hollín, para proceder a su combustión y hacer que esas partículas sólidas se oxiden. Nuestro carro ya contará con un protocolo para seguir ese procedimiento, como ajustar los ciclos de inyección, regular la alimentación de aire en admisión, desactivar la recirculación de gases, elevar el régimen del motor, o incluso adaptar la presión de sobrealimentación para que no sintamos un aumento en el régimen del motor. Y todo ello sucede con objeto de alcanzar una temperatura más elevada en los gases de escape.

Lo recomendable en estos casos es que si nuestro carro a comenzado el proceso de regeneración no lo detengamos, es decir, que continuemos circulando con nuestro carro. El proceso suele durar unos minutos, y además de algunos síntomas que denotan que está produciéndose el proceso de regeneración, algunos carros nos avisan por algún indicador en el cuadro de mandos. En otros no sucede nada si detenemos la regeneración y dejamos que comience en el siguiente arranque. De ahí que sea tan importante entender cómo funcionan nuestros carros y el significado de los iconos que aparecen en la instrumentación.

3. Evita la ciudad, o al menos ayuda a que el filtro se regenere naturalmente.
Los trayectos cortos y en ciudad no ayudan a la regeneración del filtro, y aumentan su saturación.
La conducción en ciudad pone a prueba continuamente a los sistemas anticontaminación de nuestros carros. Y lo hace porque es el entorno más propenso para que elementos como el filtro de partículas se obstruya. Hablamos de trayectos con baja carga del motor, con temperaturas de escape bajas que impiden una correcta limpieza y regeneración del filtro. Esos trayectos pueden hacer que los periodos entre procesos de regeneración se acorten, y también se acorte la vida útil del filtro de partículas.

Esa es la razón por la cual os invitamos a hacer números, y pensar si de verdad necesitáis un diésel, cuando estéis planteando la adquisición de un carro para su uso a diario, en trayectos cortos, y ciudad. Ver artículo sobre 8 razones para no comprar diésel, especialmente para ciudad.

Un buen consejo en todos los casos es el de intentar buscar un régimen más alto del motor, que permita que los sistemas anticontaminación alcancen temperaturas más altas y se regeneren, de vez en cuando. Otro buen consejo, es el de practicar el consejo anterior y a la vez dejar que nuestro carro, que habitualmente conducimos en ciudad, salga a carretera de vez en cuando.

4. Revisa el nivel de aceite de tu carro.
Si se observa que el nivel de aceite del motor aumenta es posible que estemos ante un síntoma de un mal funcionamiento del filtro de partículas.
Cuando os hablábamos de 5 labores de mantenimiento sencillas, que todo el mundo debería saber hacer a su carro, mencionábamos expresamente la revisión del nivel del aceite del motor. Para proteger el filtro de partículas también es importante, entre otras cosas porque un aumento del nivel del aceite puede ser un síntoma de un mal funcionamiento de este. A menudo la regeneración implica que parte del combustible entre en el circuito del aceite del motor, lo que a la larga, si este combustible no se evapora, puede perjudicar la lubricación del motor.

El nivel del aceite de nuestro carro debe estar entre las muescas de la varilla de mínimo y máximo, y no debe estar ni por encima, ni por abajo.


5. Si tu diésel funciona de forma anómala, acude al taller.
Los talleres pueden detectar el mal funcionamiento del filtro de partículas antes de que la avería se agrave, y ese mal funcionamiento puede anticiparse al constatar el funcionamiento anómalo de nuestro carro.
La mayoría de las averías relacionadas con los filtros de partículas pueden diagnosticarse antes de que la situación se agrave, y la avería más costosa y problemática. Si conduces un diésel y detectas un funcionamiento anómalo, como que el tubo de escape a menudo emita un humo oscuro y denso, que el régimen del motor se eleve habitualmente durante la marcha, o que los periodos de regeneración se produzcan cada poco tiempo, es mejor acudir al taller y consultarlo.

Algo tan sencillo como un diagnóstico del motor puede revelar si el filtro de partículas no está funcionando correctamente, e incluso los talleres están dotados de sistemas que pueden regenerar el motor efectivamente para alargar su vida.

Extra: no anules tu filtro de partículas

Por problemático que resulte el filtro de partículas, en muchos casos porque los carros equipados con él deberían contar con sistemas de regeneración más fiables, y deberían estar enfocados a un uso que generalmente no es el que reciben (muchos kilómetros, y generalmente por carretera), no deberías anularlo.

Esto viene a cuento de que en efecto las ITV están vigilando el vaciado de los filtros de partículas y de que algunos talleres lo están practicando. Y has de saber que, como ya afirmábamos al principio, el filtro de partículas se diseñó para evitarnos graves problemas de contaminación y salud. Esencialmente lo único que consiguen aquellos que eliminan el filtro de partículas es ensuciar aún más el aire de nuestras ciudades, y perjudicar la salud del prójimo. Eso por no hablar de que estemos ante una conducta ilegal, puesto que la anulación vulnera las especificaciones de contaminación y emisiones para las cuales fue homologado el carro, y a petición de la Fiscalía se vigilará mucho más de cerca este aspecto en las Inspecciones Técnicas de Vehículos, de manera que las ITV puedan identificar e inspeccionar carros con el filtro de partículas anulado para evitar su circulación.

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